Cómo recuperar una ampolla en días

Lo primero de todo es saber el origen y prevenir, ya sabemos que estás en este post porque es tarde y la ampolla ya se ha producido pero no está demás que veamos el origen y aprendamos a evitarlo.

Las ampollas se pueden producir por dos causas principalmente:

AMPOLLAS POR ROZADURA: AMPOLLAS EN PIES Y TOBILLOS

Éstas primeras se producen por la fricción reiterada de una zona de piel con ropa, ya sea calcetines o calzado (botas, deportivas, sandalias…)

Estas ampollas suelen producirse en tobillos o en la planta del pie. Si se producen en la planta del pie se debe a que el calzado nos queda un poco grande y con cada pisada se desliza el pie sobre la suela y al cabo de los km nuestra piel no lo resiste y se produce la ampolla. La solución pasa por utilizar calzado de nuestra talla o un calcetín más gordo u de otro tejido (esos calcetines que compraste de oferta quizá no son la mejor opción para hacerte 30km).

Y por supuesto utilizar anti-rozaduras para los tobillos y pies. Tradicionalmente se ha utilizado vaselina, pero no es la mejor solución ya que acaba desplazándose con la fricción hacia los extremos y acumulándose en la equipación. Nuestro equipo ha desarrollado un bálsamo antifricción (muy popular entre ciclistas) que es absorbido por tu piel y cuya protección es de larga duración. Tiene triple acción: prepara tu piel para el roce, la protege durante la actividad física (resistente a tu sudor) y te ayuda a recuperar después de la sesión gracias a su hidratación y nutrición profunda.

¿Pinchar o no una ampolla en pie?

La recomendación es clara, si no te duele mucho ni te impide andar lo suyo es que NO LA PINCHES. La ampolla es el mecanismo de defensa de nuestro propio cuerpo y te servirá de barrera para infecciones en lo que cicatriza. Para evitar que se explote debes vendarla o bien utilizar un apósito con gel específico para ampollas, para acelerar su recuperación debes ayudarte con cremas con ingredientes con propiedades cicatrizantes como nuestra crema regenerante

En caso de que la ampolla te impida andar, corra riesgo de explotarse sola o sea muy dolorosa entonces sí debes pincharla, pero no de cualquier manera (si tienes mala circulación, diabetes o crees que pueda estar infectada debes llamar a tu médico).

¿Cómo pinchar una ampolla?

Paso 1: Límpiate bien las manos y la zona de la ampolla con jabón y agua. Este paso es básico, la principal función de nuestra piel es funcionar de barrera para las bacterias, y una ampolla no es más que la última capa de piel levantada sobre una cama de líquido y suero producido por la fricción. Al pincharla estamos dejando nuestra piel indefensa ante bacterias por eso la higiene es básica.

Paso 2: esteriliza una aguja, lo suyo es usar alcohol pero como sabemos que te puede pillar en mitad de una ruta puedes recurrir a un mechero y un trozo de tela húmedo (con agua limpia, no de charca).

Paso 3: pincha la ampolla en los extremos, es importante no pinchar la ampolla en el centro, sino en varios extremos (en los límites del abultamiento) para poder drenar despacio el líquido y dejar la piel en su lugar.

Paso 4: cubre la ampolla con nuestro bálsamo regenerante, nuestro bálsamo te ayudará a hidratar la zona, reducir la sensación de escozor y lo más importante acelerar su recuperación. Cubre la zona con una gasa y esparadrapo para que la piel no se deslice y que el bálsamo permanezca más tiempo en contacto con la piel.

IMPORTANTE: todas las noches debes retirar la gasa y comprobar que no haya infección, si continuas haciendo deporte  es muy probable que se llene de sudor y suciedad. Una ampolla puede recuperarse en menos de una semana, pero una ampolla infectada te la puede liar.

AMPOLLAS POR PRESIÓN Y TORSIÓN: AMPOLLAS EN LAS MANOS

Estas ampollas son las típicas de las manos. O bien porque empiezas un nuevo deporte como el crossfit o la calistenia o por que te da el fin de semana por creerte jardinero.

Si sueles practicar deportes con herramientas para las manos (pesas, raquetas, palos, cuerdas, barras…) seguro que en algún momento has pasado por el doloroso momento de ampollas en las manos. Éstas se producen por la torsión y presión y a la que sometemos la piel al agarrar y mover cargas o realizar esfuerzos. Al final la fricción se produce “intra” piel, digamos que es como si la capa exterior en contacto con la herramienta desliza sobre las capas internas de la piel.

El resultado siempre será una ampolla hasta que tu piel se engrose lo suficiente para soportar dichos esfuerzos, o lo que es lo mismo, hasta que aparezcan los callos. Para cuidar estas ampollas debes seguir los pasos del apartado anterior. Pero claro al ser las manos es más habitual que las mojes, muevas y el vendaje o tirita se suelte. Lo mejor es pinchar y dejar por la noche bien pegadita para que cicatrice, evitar movimientos bruscos y coger cargas los primeros días.

Para acelerar su recuperación nuestros deportistas se ponen un pegote del bálsamo regenerante sobre la ampolla y duermen con guantes de algodón, durante el día puedes utilizar la crema regenerante para hidratar y recuperar la zona.