Escalada, esparadrapo y yemas hipersensibles

Si escalas, en roco o al aire libre seguro que en alguna ocasión has tenido que recurrir al esparadrapo para proteger una lesión, una articulación o una yema hipersensible. Es un remedio sencillo y eficaz pero no siempre lo hacemos bien.

¿Qué tipo de esparadrapo es mejor para los escaladores?

1. Debe ser transpirable.

    Esta es la principal característica, no queremos que nuestra piel no respire y se ablande demasiado. Si la piel se “macera” al mantener la humedad y el sudor cautivos por el esparadrapo podemos empeorar la lesión y dejar la piel en peor estado. Por eso es importante que busques una marca transpirable. La cinta aislante NO es una alternativa porque no te ayudará al agarre y no deja respirar a tu piel, no seas cafre.

    2. Debe ser resistente.

      En escalada el esparadrapo tiene una función de sujeción y segunda piel, no es simplemente un “celo” para cerrar un vendaje, sino que se convierte en nuestra segunda piel. Debe soportar el roce con la piedra o los agarres, el magnesio y está sometida a grandes movimientos de flexión, por lo que debe ser resistente. No vale un esparadrapo de algodón, pues sus fibras se engancharían fácilmente en las rugosidades y acabaría deshaciéndose en cuestión de minutos.

      3. Debe ser flexible

        Debemos de huir de esparadrapos poco flexibles porque lo utilizaremos en dedos y articulaciones y debe soportar ser doblado y estirado continuamente.

        4. No debe ser elástico

          Al buscar un esparadrapo flexible es fácil escoger uno demasiado elástico, pero esto también conlleva sus riesgos. Necesitamos apretar bien los vendajes y encintados con esparadrapo para que no se muevan y soporten nuestros movimientos, pero si es elástico podemos llegar a estrangular nuestras articulaciones y someter a nuestra piel a una tensión demasiado elevada.

          ¿Cómo encintarnos correctamente los dedos?

          1. Encintar siempre de la punta de los dedos hacia la mano, evitarás que “se salga” al hacer fuerza de agarre.

          2. Un encintado firme pero no fuerte.
          No te pases apretando, evitar que se deshaga el encintado es más técnica que fuerza bruta, si te pasas perjudicarás la circulación de sangre y con ello la fuerza y resistencia de tus dedos.

          3. Presta atención al final: para terminar el encintado debes saber que la mejor opción es dejar la punta en una zona no expuesta al roce con la piedra, es decir por la parte externa del dedo. Evitarás que se enganche y se vaya poco a poco levantando. Tampoco debes dejar el final entre dos dedos, porque la fricción con la piel, el sudor y el magnesio facilitarían que la punta se levante y con ello el resto del encintado.

             

            Y ya estaría, con la práctica te saldrá solo, pero debes no te relajes, un mal encintado puede acabar con esa escapada que tantas ganas tenías.