Frío y manos secas: la maldición del deportista

Si eres deportista outdoor al llegar a estas alturas del otoño es probable que tengas las manos ásperas, secas, con enemiguillos o alguna grieta en la palma.

Es probable que al volver de alguna de tus salidas lo hayas hecho con las manos enrojecidas y con la piel tensa, al igual que tus mejillas. De hecho seguramente si rozas la piel con una uña se quede “marcada” de blanco. Eso se debe a que tu piel está extremadamente seca.

Una de las consecuencias del frío es precisamente esa: la pérdida de agua en tus tejidos. Además en las manos se dan algunas zonas de piel que tienen menos folículos pilosos con una menor producción de grasa, lo que las hace más sensibles a los elementos como los nudillos y dorso de la mano.

Factores por los que el invierno reseca tu piel:

Frío:

Para protegerse del frío nuestro cuerpo tiende a disminuir la circulación en los capilares más superficiales (para evitar que la sangre pierda temperatura y enfríe nuestro cuerpo), la primera consecuencia es un menor aporte de oxígeno y nutrientes a las células de la piel con la consiguiente aceleración de la “muerte” de la última capa de la epidermis.

Viento:

Pero además en invierno el viento y aire suele ser mayor por lo que nuestra piel tiene que hacer mayor frente al golpeteo de éste sobre ella deshidratándose más.

Humedad:

La lluvia, la nieve o la humedad ambiental (si es extrema) también favorecen la deshidratación, ya que si la piel permanece mucho tiempo en contacto con agua o equipación húmeda se debilita su capa protectora.

Por otro lado el frío extremo o calor extremo resecan el ambiente lo que también es perjudicial para tu piel.

Cambios de temperatura

Los cambios bruscos someten a tu piel a un estrés importante, tus células intentarán equilibrar la temperatura y la pérdida de agua de tus células forman parte del proceso.

Además debes tener cuidado con los baños calentitos después de una gélida sesión, pues el agua caliente favorece la desaparición de los aceites esenciales de tu piel dejándola sin protección ante la pérdida del agua.

Evitar manos resecas en invierno para deportistas:

  1. Bebe agua, sí, parece que no sudas como en verano, pero también lo haces. En invierno la sensación de sed es menor y si no bebes el suficiente agua tu piel se reseca.
  2. Controla la temperatura de las duchas, pásate al agua tibio (tu piel y tu bolsillo lo agradecerán). Es importante no cocerse en la ducha como una gamba: uno por los cambios de temperatura y dos por la eliminación de los aceites naturales de tu piel cada vez qué te lavas con agua caliente, también recuerda que los geles y jabones que utilicen de ser de ph neutro con tu piel, y mejor si no son perfumados.
  3. Aisla tus manos del frío, o bien utiliza guantes (transpirables, y en caso de que se humedezcan cámbialos) o utiliza algún tipo de cosmético protector con cera y grasas naturales que te proteja del golpeteo directo del viento y frío en tu piel, te recomendamos nuestro bálsamo protector.
  4. Utiliza cremas humectantes, esto significa que contengan ingredientes que ayuden a tus células a acumular y retener el agua en su interior. La gama regenerante de Najara te ayudará además con los síntomas de irritación y a acelerar la recuperación de grietas y microgrietas.