Qué no hacer con tus callos

Todo deportista que se precie en algún momento ha tenido callos, y si no es que no entrena lo suficiente.

¿Por qué les salen callos a los deportistas?

Los callos son el mecanismo de defensa natural de nuestra piel para resistir a nuestros esfuerzos diarios y deportivos.

Cuando somos bebés toda nuestra piel es suave y blandita, pero según nos vamos haciendo mayores, especializando nuestro trabajo o practicando un deporte nos van apareciendo callos.

Y eso es bueno.

Nos permiten correr más kilómetros, escalar más tiempo, levantar más peso o pasar más horas con la raqueta, el palo o equipación de la mano.

Por eso es básico que los deportistas aprendan a mantener sanos su callos.

El callo no es más que un engrosamiento de la última capa de nuestra piel. El callo se produce por la acumulación de capas de “piel muerta” que absorben la fricción,  amortiguan el golpeteo, resisten los esfuerzos y peso sobre la piel de las manos, plantas del pie, cuello, dedos…

Mantenimiento de callos básico para deportistas:

  • 1. Mantener hidratado el callo:

  • Como ya hemos dicho el callo está formado por capas de células muertas de nuestra piel, si dejamos que se deshidraten se volverán quebradizas y no protegerán la piel “viva” y tierna de debajo. 
  • El sudor, el jabón, el magnesio, el viento y la propia actividad física son agentes desecantes de nuestra piel por eso debemos hidratar la piel después de cada sesión de entrenamiento.

    2. Controlar el tamaño del callo:

    Ésta es quizá es la clave más importante y que casi nunca se tiene en cuenta.

    Debido que un callo demasiado engrosado hemos visto a deportistas que han perdido todo el talón en una salida a correr, de este problema son los típicos pellizcos de calistenia o los callos desprendidos de la escalada.

    Si el callo es demasiado fino no nos protegerá y aparecerán las ampollas, rozaduras y el dolor, pero si es demasiado grueso corremos el riesgo a que se “desprenda en bloque” dejando al descubierto la piel tierna e incluso herida.

    Para evitarlo debemos limar el callo una vez a la semana, rebajando su tamaño pero sin pasarnos. Debes prestar especial atención a suavizar los bordes del callo para formar una suave transición con el resto de tu piel.

    Para limarlo fácilmente hazlo después de ducharte, la piel estará más blandita y será más fácil igualarlo. En este post te contamos cómo limarte bien los callos.

    Como ves la rutina de cuidado de los callos es fácil, pero aún así hay quién se las apaña para hacerlo mal y acabar con un cuadro de manos. Así que ahí van:

    5 cosas que no debes hacer con tus callos:

    1. Mordisquearte los callos para quitar pellejos, dejarás la piel desigual perfecta para sufrir enganchones.
    2. Dejar que tus callos se vuelvan duros y blanquecinos. Si no usas crema después del ejercicio o abusas del magnesio tus callos se volverán quebradizos.
    3. Limarte tus callos hasta llegar a la piel blandita, dejarás a tus manos y pies sin la capa de protección y volverán los dolores y ampollas. No limarte los callos si te empiezan a pellizcar: corres el riesgo de que se te formen dolorosos callos internos.
    4. Utilizar jabones con alcohol y perfumes que dañan y resecan tu piel.
    5. Echarte pegamento o otras sustancias para endurecer la piel, lo único que conseguirás es retrasar su recuperación.