¿Suelas de botas de montaña que se deshacen en plena ruta?

Habrá montañeros de toda la vida que te digan que es un mito, que eso no pasa con botas buenas. Pero la realidad es que durante muchos años (desde los 90 hasta los 2010 largos) se impuso un nuevo material sobre el caucho, un material más ligero y cómodo: el poliuretano.

El resultado fueron suelas más ligeras, pero que tenían una fecha de caducidad mucho más corta, entre 5 y 10 años (en función de las condiciones en las que se hayan guardado). Con las suelas de caucho esto no pasaba por lo que si siempre has comprado suelas de caucho u otro material este problema te parecerá imposible o lo achacarás a materiales baratos, cuando no es así. Un gran número de montañeros y deportistas llevan años encontrándose con la desagradable sorpresa de ver que sus suelas se “desintegraban” “desmigaban” “deshacían” a mitad de ruta, cuando al ponérselas parecían estar en perfectas condiciones.

El que las suelas se desintegren se debe a la caducidad del poliuretano de las botas de montaña provocado por en proceso de hidrólisis (proceso ya descrito por la marca Chiruca a la revista Oxigeno en una artículo de hace unos años). 

¿Qué es la hidrólisis?

Es un proceso químico en el que una molécula se divide en dos partes por la adición de una molécula de agua. Un fragmento de la molécula gana un ion hidrógeno (H +) a partir de la molécula de agua adicional. El otro grupo recoge el grupo hidroxilo restante (OH -). Los poliuretanos son sensibles a este proceso, más si están creados a base de poliéster. La primera propiedad física afectada por la hidrólisis es la resistencia al impacto (también afecta a la resistencia a la abrasión y flexión, reducción de la tracción…). Por eso es habitual que las suelas se comiencen a deshacer al entrar en contacto con agua, barro o nieve en plena ruta.


¿Cómo saber la fecha de caducidad de mis suelas?

La caducidad de las suelas de poliuretano viene determinada por el uso de las botas y las condiciones de almacenamiento (lugar fresco, sin humedad ni cambios bruscos de temperatura) pero como norma general unos 5-6 años después de la compra (piensa que el material de la suela se fabrica antes, después va la fabricación de la bota su distribución, puesta a la venta y finalmente tu adquisición). El proceso de hidrólisis se acentúa en botas que no han sido usadas en un largo periodo de tiempo, por lo que te aconsejamos que antes de usar esas botas que llevan un año en el trastero, en la casa del pueblo, compradas como chollo a una tienda a punto de cerrar o heredadas (por muy caras que fueran) para una ruta de montaña las pruebes en un paseo (asegurándote de que se moje la suela) para ver si se deshacen o no, llévate calzado de respuesta por si acaso… 

Es importante que tengas en cuenta que la durabilidad de la suela es desde que se fabrica, no desde que la compras y/o usas por lo que a la hora de comprarte unas botas con este material te aconsejamos que te fijes en la suela, ya que en las suelas de poliuretano encontrarás un dibujo de un reloj con un número en el centro, éste indica el año y mes de fabricación. Existen casos de montañeros que han visto desintegrarse botas “nuevas”.

¿Existen suelas que no sean de poliuretano y por lo tanto sean inmunes a la hidrólisis?

Suela de las botas que se deshaceSí, aunque debes saber que actualmente las marcas de montaña evitan mezclas de poliuretano sensibles a la hidrólisis. Te contamos alguno de los materiales alternativos al poliuretano:

- Suelas de Poliuretano X-TRA®: una evolución de las suelas de poliuretano tradicionales pero con que no hidrolizan, con una durabilidad y resistencia muy altas y con un fuerte agarre extremo tanto en suelos secos como mojados.
- Suelas de TPU: Polímero termoplástico elastómerico con muy buenas características para la montaña: alta resistencia a la abrasión, desgaste, desgarros y bajas temperaturas…
- Suelas de caucho: polímero obtenido de la savia de varias plantas con una larga esperanza de vida.

En tu próxima salida a la montaña ya sabrás como evitar que esto te ocurra a ti o a tus compañeros/as sobre todo si no son asiduos de la montaña. O al menos si en la próxima salida a la montaña le pasa a algún compañero/a ya podrás explicar el porqué.